Lumturi


Nos han enseñado desde temprana edad que la felicidad está destinada a ser grande; que es algo que siempre estamos buscando hasta que la encontramos. 

Pero no creo que sea grande, o infinita en absoluto. Creo que existe en la aceptación del hecho de que siempre estaremos equilibrando lo que es luz y oscuro dentro de nosotros mismos. Existe en la tranquilidad, en las cosas pequeñas. En una taza de café en la mañana, en el sonido de la voz de nuestra madre. 

Creo que existe en creer que estamos destinados a estar aquí, destinados a ocupar un espacio. Creo que la verdadera felicidad es encontrar a los seres humanos que cuidan de nosotros no de una manera materialista - sino más bien- encontrar a aquellos que cuidan del alma, aquellos que realmente nos ven. 


Estoy segura de que la verdadera felicidad está a nuestro alrededor, en todo momento, estática, inmovilizada y floreciendo en las cosas a las que dejamos de prestar atención porque siempre estamos buscando algo más grande. Flores en tu paseo al trabajo, la intensidad en el aire cuando conocemos a alguien que sabemos, va a cambiar nuestra vida. La forma en la que el estómago se comprime cuando escuchamos nuestra canción favorita, o cuando sostenemos a
la persona que nos llena con el tipo de esperanza mas soleada. 

No creo que sea algo que encontremos, o que sea este destino al que llegamos donde no nos afecta el caos. El caos siempre existirá, no creo esté en el entendimiento de que el dolor tiene tanta importancia como la belleza. 

Se trata de encontrar cosas que nos hacen sentir conocidos, especiales, y en paz en este mundo, sin importar lo pequeño que nos sintamos por  dejar que nos salven. 

La felicidad existe en aprender a abrazar la oscuridad, en aprender a verla como lo mismo que nos hace amar la luz.

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